Permanente, horas de peluquería. Maquillaje, horas frente al espejo. Abrigos de visón, porque hace frío, o porque quiero que me vean. Sombreros señoriales, abrigos ingleses, verdes, marrones, pelos canos, bastones. Capital de Provincias.
Ciudad con nombre pero sin juventud, perdida en obligaciones patrimoniales de conservadurismo que impide el avance. Inteligencia medida sin alardes, brillantez exiliada a paraísos intelectuales.
Y un discurso político manido, ajado, anticuado, timorato, cobarde. Una voz que no se alza, dos voces que callan. Tres voces, cuatro, cinco, seis, siete voces, un pueblo, una ciudad que no se escucha, que no clama contra lo establecido, que no es otra cosa que su propio miedo.
Y un futuro que no es otro que el presente, un paseo por la Plaza, un café en el Café y un pastel donde siempre, y un vino que no falte, y si es entreamigos mucho mejor. Y al extranjero la bienvenida con el Hola y el Adiós, no sea que se cuele y remueva cimientos. Y un amor, tranquilo y estable. Y un futuro que no es otro que el presente, que no es otro que el pasado permanente.
Ciudad con nombre pero sin juventud, perdida en obligaciones patrimoniales de conservadurismo que impide el avance. Inteligencia medida sin alardes, brillantez exiliada a paraísos intelectuales.
Y un discurso político manido, ajado, anticuado, timorato, cobarde. Una voz que no se alza, dos voces que callan. Tres voces, cuatro, cinco, seis, siete voces, un pueblo, una ciudad que no se escucha, que no clama contra lo establecido, que no es otra cosa que su propio miedo.
Y un futuro que no es otro que el presente, un paseo por la Plaza, un café en el Café y un pastel donde siempre, y un vino que no falte, y si es entreamigos mucho mejor. Y al extranjero la bienvenida con el Hola y el Adiós, no sea que se cuele y remueva cimientos. Y un amor, tranquilo y estable. Y un futuro que no es otro que el presente, que no es otro que el pasado permanente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario