domingo, 12 de enero de 2014

Descubrí tras el cristal tus hombros,
desnudos de cargas, vivos en su esencia, aclimatados a una vida leve.
Respondiendo, altivos, a un pasado olvidado
y seguros de un futuro alegre.

Porque tus hombros sos tú
y en ellos se sostienen los tirantes que sostienen tu pudor,
y en ellos el alma triangula tu vida.

Tras el cristal hay mucho... y poco...
porque en la cercanía está la lejanía 
y aunque verte, no puedo tocarte,
mirarte, sin acariciarte, no es suficiente, 

Los hombros, el cabello, tu sonrisa
tu mirada, tu cadera, tus manos...
y lo que se oculta bajo el terciopelo de tu camisa.
Todo tras un vidrio obsceno que nos llena de culpabilidad
por no tener el amor completo.

Todo por amarte por algo incierto
todo por quererte, sin condicionamientos
tras un cristal pixelado con pensamientos contrapuestos.

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