Siguiendo la línea imaginaria de la fijación de tus pupilas descubrí que no me mirabas. Quizá esté distraída, pensé. Quizá esté jugando a no amarme, afirmé. Quizá, quizá, quizá... y el caso era que no te importaba. Seguí la línea fijatoria de tus granos de pimienta y lo vi... ¡Era hermoso! Pero demasiado distinguido, demasiado... como decirlo... elegante.
No apartabas tu mirada, y yo intentando deleitarte con mis mejores historias, intentando dibujarte una sonrisa. Quería verte esbozar una mueca que me diera un atisbo de oportunidad. Un suspiro, una mirada de reojo, un apretón en el brazo, un leve giro de cuello, que por cierto, ¡qué hermoso! ¡y nada!
¿pero qué te daba que no podías dejar de comértelo con los ojos? ¿su talle estrecho? ¿su finura? ¿su perfecta combinación con tu cuerpo? ¿sus mangas planchadas perfectamente? ¡Dime!
"¡Ya está bien!"
¡¡¡Upppsss!!! esto lo he dicho, no lo he pensado.....¡pero me miras!
"din don"
Suena tu whastapp. ¡ Mierda! ¡Consigo que apartes la vista de ese vestido y me cambias por el móvil! ¡Así es imposible tener una relación! ¡¡Y luego dice mi madre que por qué no me echo novia!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario