Me preguntaste: ¿qué es amoldarse?
Subí los hombros y no contesté. Qué es amoldarse... ¡cómo si fuera tan fácil! ¿qué te crees? ¿que no lo pienso a diario? Lo intuyo, sí, lo intuyo, Pero es meta-teoría y no pienso en ello, me dejo llevar, y soy feliz cuando me escribes y cuando te enfadas porque no te doy respuestas claras, pero no me amoldo, No sé hacerlo. Pero tú y yo nos amoldamos. Pero yo soy más romántico y creo que nos queremos, o al menos yo, y quizá yo te quiero y tú te amoldas o quizá al revés pero soy yo quién vivo en mi romanticismo.
!Qué fácil ! ¿verdad? no quiero que malinterpretes mis palabras en esa hermenéutica cotidiana que nos erosiona tanto.. pero que sin ella las relaciones se vacían. ¡Je! Absurdo, real.
No quiero ser tú, por eso no quiero que te amoldes a mí. No quiero que seas Yo, por eso no acepto que me veas como un molde, ¡Ni tan siquiera como un ejemplo a seguir!
Amoldarse es un premio de consolación, una luz perdida, un amor en la retina, un sueño inalcanzado, una aceptación de presente, una resignación de futuro. Dolor, dolor, dolor, dolor, dolor dolor, dolor, mucho dolor contenido.
Si piensas en Moldes, yo pienso en Amor, en Fiesta, en Placer.... ¡Aquí me tienes! Con todo su riesgo... ¿te atreves?
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