lunes, 24 de noviembre de 2014

LIBERIA

Las cuerdas eléctricas nos caricaturizan exhaustas de blues
como el brevage hipnótico de los locos que nos consumimos
entre las vocales o el mar azul de la batería
 consistente o inconsistente del bastón de mando.
Logro ejecutado con valor cobarde de miembros muertos.
Batería, infantería que resta.
Maquinaria, razonamiento que en vez de beso,
arremete e hiere sustituyendo al sexo.
Y sin hablar, sin razonar, sin luchar, sin amar,
................................. nos entregamos a la vida,
a la hípica-épica del dolor por el que dormitamos,
girando la cabeza en la almohada, húmeda por el sudor
de la vergüenza del esclavo o de la libertad que 
pensamos, que creemos, que pienso, que creo 
desde el urinario del mundo.

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