Las gotas de rocío en el espacio vacío se conjuran
como orbes elípticos ante nuestros ojos.
Rezábamos una plegaria muda, como el grito de una piedra
y volábamos en un ascenso sin caída.
El mundo sólo es mundo porque existíamos nosotros,
porque éramos lo que había de ser para estar.
El peldaño nos invitaba a continuar el camino. La luz, nos guiaba.
Tú y yo éramos un remolino de luz abierto.
Oxígeno en ele agua. Agua en el desierto.
Voz clara que muda habla.
Visión y sueño de vida.
Espejos que se reflejan y reflexionan en su alma
hasta multiplicarse eternamente.
Eternamente....
.... Eternamente...
Mantra infinito de amor incondicional.
Ascendimos en la verticalidad del alma
Tú, Yo, Nosotros, la Consciencia del Universo
que no pone límites al Amor.
Para Raquel Hidalgo
como orbes elípticos ante nuestros ojos.
Rezábamos una plegaria muda, como el grito de una piedra
y volábamos en un ascenso sin caída.
El mundo sólo es mundo porque existíamos nosotros,
porque éramos lo que había de ser para estar.
El peldaño nos invitaba a continuar el camino. La luz, nos guiaba.
Tú y yo éramos un remolino de luz abierto.
Oxígeno en ele agua. Agua en el desierto.
Voz clara que muda habla.
Visión y sueño de vida.
Espejos que se reflejan y reflexionan en su alma
hasta multiplicarse eternamente.
Eternamente....
.... Eternamente...
Mantra infinito de amor incondicional.
Ascendimos en la verticalidad del alma
Tú, Yo, Nosotros, la Consciencia del Universo
que no pone límites al Amor.
Para Raquel Hidalgo
No hay comentarios:
Publicar un comentario